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DISCURSO DE AGRADECIMIENTO DE ROBERTO PIZARRO EN ACTO DE HOMENAJE EN LA FACULTAD DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

Gracias Decano Pepo de Gregorio por este acto de Recuperación de la Memoria, que se ve honrado con la asistencia de nuestra Rectora Rosa Devés. Valoro la eficiente gestión de Susana Nunhauser, que ha favorecido el Reencuentro de académicos, estudiantes y no académicos de la FEN con quienes fuimos parte de la Facultad de Economía Política. Destaco especialmente la presencia de las cras y cros, organizados en la Corporación Memorial de Economía, que han sabido mantener en alto el recuerdo de los 23 estudiantes y economistas asesinados por la Dictadura.



Este es un acto que pone término al Pacto de Olvido sobre la Facultad de Economía Política que por 50 años ha vivido nuestra Universidad y que ha sido posible gracias a la voluntad generosa y pluralista del decano José de Gregorio.


La convocatoria destaca el reconocimiento a mi persona, lo que agradezco, pero en realidad lo entiendo como un reconocimiento, a la desaparecida Facultad de Economía Política y muy especialmente a todos aquellos que sufrieron cárcel, exilio y muerte con el término abrupto de nuestra Facultad. 


Quiero hacer algunos recuerdos que ayudan a recuperar la Memoria sobre la Facultad de Economía Política .


La reforma universitaria, que animó las luchas estudiantiles a fines de los años 60 y que culminó en 1972, no sólo democratizó la Universidad de Chile, sino dio origen a la formación de 4 sedes en Santiago. La Facultad de Economía Política quedó inserta en la sede norte.


En esa reforma participaron activamente algunas personas a las que he invitado especialmente, por ser muy representativas de la vida universitaria en aquellos años. Ello es parte de la Memoria y de mis mejores Recuerdos.


Jorge Arrate, a quien conocemos como destacado dirigente político; pero no podemos olvidar que fue dirigente universitario en esos años. Y también fue director del Instituto de Economía, luego asesor del presidente Allende y responsable de la nacionalización del cobre.  


Sergio Ramos, uno de los más destacados dirigentes estudiantiles de la época, académico de los estudios de la Dependencia, que escribió el Libro más importante sobre la Transición al socialismo en la experiencia chilena, para ser luego asesor del presidente Allende. 


Raúl Vergara, capitán de Aviación, Primer militar que estudio en la universidad y en nuestra escuela. Militar constitucionalista Quién por trabajar junto al general Bachelet, fue condenado a muerte y sólo la presión internacional lo tiene hoy con vida, junto a nosotros.


Menciono también a mis queridos amigos Rafael Urriola, Fernando Villagrán, Osvaldo Rosales y Luis Eduardo Escobar, Luis Herrera y (Sergio Aguiló) jóvenes estudiantes de la FEP (hoy no tan jóvenes), comprometidos con la vida política de la época y que en la transición a la democracia han sido destacados economistas. No me da el tiempo para mencionar a todos los estudiantes de mi Facultad, que después se convirtieron en ministros en los gobiernos de la transición: Ominami, Eyzaguirre, Marshall y Carlos Cruz, entre otros. 


Nuestra Facultad, tenía un perfil académico distinto al de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, que dirigía el profesor José Elías, y que se constituyó en la sede Occidente.


Fue muy interesante el proceso de separación en dos facultades. En medio de una aguda radicalización política intentamos que la división no fuese burocrática. Por ello durante varias semanas realizamos una interesante discusión académica para que los propios estudiantes eligieran su destino universitario.


La nuestra, no era una Facultad marxista, como dicen algunos. Teníamos profesores de variadas orientaciones. Había Cepalinos como Aníbal Pinto, Osvaldo Sunkel, Pedro Paz, Octavio Rodríguez, José Serra, María Concepción Tavares. Dependentistas como Theotonio Dos Santos, y Andrés G. Frank. Marxistas como José Valenzuela y Rui Mauro Marini. También estaban economistas de formación tradicional como Eduardo García, Jorge Leiva y el distinguidísimo Ricardo Ffrench-Davis, quien hacia clases en ambas facultades. 


Nosotros no renunciamos a la economía neoclásica, pero hacíamos la crítica desde Keynes, desde los post-keynesianos, desde Marx, desde el pensamiento de la Cepal y el enfoque de la Dependencia. Por ello valorábamos la enseñanza de la historia, de la sociología y la ciencia política y su incidencia en las decisiones económicas. 


No estábamos solos en esta tarea. Teníamos vínculos con Centros académicos europeos y también en Estados Unidos con la New School de Nueva York y con la Universidad de Massachusetts en Amerst.


Esto es memoria. Pero también es memoria que nuestra Facultad fue una realidad fugaz. Se inició en septiembre de 1972 y terminó con el golpe.


El golpe militar del 73 clausuró nuestra Facultad. Expulsaron a todos nuestros profesores, con el argumento que enseñábamos ideas foráneas. Curioso porque el pensamiento Cepal y la Teoría de la Dependencia nacieron precisamente en territorio chileno. 


Era odio al pensamiento diverso


El odio contra la inteligencia era tan grande que, en nuestros principales locales, los de la calle República, donde se sentó por primera vez Pedro Aguirre Cerda, se instaló el cuartel general de la DINA-CNI, bajo las órdenes de Manuel Contreras. Un hecho inédito para la cultura universal. 


No bastó con el cierre de nuestra Facultad, sino a partir del Golpe y durante la larga noche de la dictadura nos asesinaron a 23 compañeros. Su memoria está presente en los patios de esta facultad, allí frente al casino, y también en los patios de la calle República 517.

La mayoría de los profesores y una parte de los estudiantes debieron optar por el exilio. Una gran tragedia familiar, política e intelectual. 


Reitero mis agradecimientos a José de Gregorio, cuya decisión pluralista y democrática dio origen a este acto. Y valoro también las gestiones en favor de esta iniciativa que realizara Sebastián Edwards, para reconocer en mi nombre la existencia de la Facultad de Economía Política. 


Este acto de Recuperación de la memoria no sólo nos ayuda a pensar en quiénes hemos sido, sino también en quiénes seremos y en quiénes queremos ser.

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