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Jorge Arrate: «El Partido Socialista no es mi adversario, mi adversario es la derecha»

El excandidato presidencial reconoce que está golpeado tras la derrota en el plebiscito, pero aún así llama a dar la pelea. En diálogo con El Desconcierto, habla de su ingreso al Frente Amplio, se abre a una nueva coalición con el PS y destaca el rol de Camilo Escalona. Además, asegura que el PPD va a terminar siendo «un partido de centro derecha».



Jorge Arrate Mac Niven (81) dice que acaba de recibir una llamada telefónica de un alto personero del Frente Amplio, que le ofreció ser candidato al Consejo Constitucional por la Región Metropolitana.


«Le dije que no. Llevo 20 años fuera de cualquier cargo público, imagínese. Mi tiempo ya pasó. Además, la gente de izquierda siempre va a votar por la izquierda, no se va a movilizar a votar por mí», explica.


– ¿Y cómo Andrés Zaldívar? Tiene 86 años y suena como candidato en Aysén – le pregunto.

Arrate se muerde los labios y lo piensa, pero su decisión ya está tomada. Ni siquiera la ilusión de compartir lista con Michelle Bachelet lo saca de su lugar. Para los próximos días, tiene agendada una operación médica y en sus planes está ir más seguido a visitar a sus hijos a Holanda.


Eso sí, está lejos de retirarse de la política. Por estos días, se ha erigido como una de las figuras más visibles de Plataforma Socialista, agrupación que creó hace unos años con Ernesto Águila y que esta semana oficializó su ingreso al Frente Amplio.


– ¿Cuánto sentido tiene seguir haciendo política tras una derrota como la del plebiscito del 4 de septiembre?


Yo me voy a morir viendo futuro. Es una cuestión filosófica que desarrolló un gran marxista que se llama Ernst Bloch, que decía que tener esperanza es un poder, entonces yo nunca pierdo esa esperanza.


– ¿No lo dejó afectado anímicamente?


Creo que el golpe del plebiscito fue muy fuerte y creo que generó, hasta hoy día, un desánimo que es un elemento importante que tenemos que tener en cuenta. Pero mire, peor le tocó a Recabarren y siguió peleando.


Yo le encuentro razón al desánimo, porque también me he desanimado. No soy ajeno a ese sentimiento, pero la verdad es que nunca he vacilado en mi idea de seguir peleando. Nosotros nunca debemos bajar los brazos. La gente que está desanimada se va a ir recuperando.


«Dejémonos de cuentos con la inexperiencia»


– ¿Qué escenario se encuentran en el Frente Amplio ahora que Plataforma Socialista ingresó?


Mire, nosotros tenemos relaciones con el Frente Amplio desde hace mucho tiempo. Uno porque somos parte de Apruebo Dignidad, aunque sin adscribirnos a ninguna de las dos coaliciones internas, ni al Frente Amplio ni a Chile Digno. En un principio, fuimos como Toribio, el náufrago.


Además, desde mi campaña presidencial del 2009, he tenido una relación con gente del autonomismo. Eso ha avanzado en el curso de los años, así que son gente que conocemos harto.


– ¿Pero cómo los ha visto, pensando que ahora están en el gobierno, tuvieron una derrota fuerte en el plebiscito y se les ha criticado por su inexperiencia?


Cuando un jugador de la Sub-21 sale a jugar por el equipo de la U…


– ¿Darío Osorio?


Osorio, Assadi o Huerta. A veces al cabro se lo pasan, o pierde una pelota, o se pierde un gol frente al arco. A todos nos ha pasado, pero el tema no es ese.


Si bien la juventud tiene una dosis de inexperiencia, ingenuidad o desconocimiento de una realidad, también tiene otros méritos muy importantes. La juventud se atreve, va para adelante, no cede fácilmente. Esas son las virtudes que yo quisiera que esta camada de jóvenes exhibiera en el gobierno.


– ¿Y las ha visto?


La he echado de menos a veces.


– ¿Es la inexperiencia el principal problema del gobierno?


Dejémonos de cuentos. Le podemos poner una ponderación a la inexperiencia, pero aquí el problema es que la complejidad del gobierno que ha tenido que asumir el Presidente Boric es tremenda.


El gobierno se ha visto enfrentado a tener que tratar de llevar adelante, con minoría en el Congreso, un conjunto de materias que son parte de su programa y que nosotros como ciudadanos le demandamos que cumpla. Y al mismo tiempo, ha tenido como desafío mantener la estabilidad de la vida cotidiana.


Lo que entregó el gobierno de Piñera fue un país con una vida cotidiana completamente despedazada. No solo es culpa de Piñera, también el Covid. No se ha dimensionado el impacto que tuvo en nuestras relaciones personales, nuestros hábitos y costumbres.


– ¿Entran ahí también los problemas de orden público y delincuencia?


La criminalidad y la delincuencia viene de antes y está muy atado, en la mirada de largo plazo, a cuestiones de carácter social. En un país con la desigualdad que hay en Chile, lo más probable es que haya más delincuencia. Pero el gobierno está obligado a resolver el problema hoy, porque si no, la vida cotidiana no funciona.


No justifico las debilidades que yo mismo he señalado del gobierno, pero dejémonos de cuentos con la inexperiencia. Qué hizo Piñera con la experiencia… ¡tuvo un estallido!


– ¿Es Gabriel Boric el Presidente que el país necesita?


Nadie tiene perfectamente todas las condiciones ni las ha tenido ninguno de los presidentes anteriores. Probablemente, a Gabriel Boric le faltan cosas, como le faltaron a Frei, Lagos o Bachelet. Así somos los seres humanos, imperfectos.


Yo no me voy a poner a pensar ahora si es el Presidente que se requiere para este tiempo, pero es el Presidente que eligieron los chilenos.


– ¿Y cuál es su evaluación de su gabinete?


Mire, yo creo que hoy día el gobierno muestra un equipo político muy sólido. La Moneda ha logrado conformar un módulo bastante sólido, donde está Camila Vallejo, Ana Lya Uriarte, Carolina Tohá y hay que nombrar también, por el rol que tiene que es muy importante, al subsecretario Monsalve. Ese equipo está afinando la puntería, está en la primera línea de batalla y lo ha hecho bien.


De los ministros sectoriales tengo otra opinión, una opinión ciudadana eso sí, informada por los medios. Hay algunos ministros que funcionan mejor, pero también hay otros que no existen, que no están, que no aparecen y da la impresión que no están apurando la máquina. A lo mejor lo están haciendo y tienen una mala comunicación.


– ¿Quiénes?


No, a ver, por darle un caso, yo creo que evidentemente la Cancillería es un Ministerio donde hay problemas.


– ¿Cree que el Presidente tiene que hacer un ajuste?


No, jamás voy a decirle eso al Presidente a través de los medios. Él es el que determina y lo hará cuando corresponda. Esta es una respuesta estándar que le estoy dando. Hay algunos bordes que no se deben transgredir.


– ¿Cómo evalúa el rol que ha tenido la oposición?


La forma cómo la derecha ha enfrentado el gobierno del Presidente Boric ha sido sangrienta, ha sido una una arremetida muy fuerte.


Yo creo que la respuesta a esa arremetida ha sido débil de parte del gobierno, pero está mejorando. Veo en las últimas semanas que el gobierno está saliendo adelante con nuevas iniciativas e identificando al adversario donde está. Nuestro adversario siempre ha sido la derecha.


«No me cabe duda que el PPD va a terminar siendo de centro derecha»


– ¿Cómo ha visto todo el debate de las listas del oficialismo para las elecciones de consejeros constituyentes?


Mire, yo he estado bien metido en el tema de las listas y los candidatos para las próximas elecciones. Creo que hay un punto donde todos estamos bien de acuerdo: No hay que bajar los brazos.


Para ponerlo en los términos en que yo lo veo, aquí se hizo un acuerdo que nos es muy desfavorable. No voy a entrar al porqué, ya lo hemos dicho: El acuerdo es un acuerdo que desanima a mucha gente. Bordes, expertos, vigilantes jurídicos, centinelas jurídicos, toda una serie de formas que, lo que hacen, es tratar de atenazar el funcionamiento auténticamente democrático.


Ahora bien, en lo que estamos todos de acuerdo en el Frente Amplio y en Apruebo Dignidad es que, aún así, nosotros no debemos dejar peleas sin dar y tenemos que disputarle los campos que son disputables a la derecha.


– El PPD tiene la lectura de que en Chile, tras el plebiscito, se reconstituyó un centro político y que no hay que dejárselo a merced de partidos nuevos como Amarillos, Demócratas o el PDG. ¿Hay algo de razón en eso?


Yo creo que ellos están disputando votos de centro derecha. Ahora, si ellos quieren que esa sea su característica como partido, no podemos impedirlo. Pero entonces, no me cabe duda que va a terminar siendo un partido de centro derecha.


– ¿Qué sintió cuando Girardi habló de la «lista del indulto»?


Lo único que le puedo decir es que hay cosas que no se hacen.


– ¿Y sobre el rol que ha cumplido Ricardo Lagos, empujando justamente esa misma posición?


No me sorprende para nada.


– ¿Qué le ha parecido el papel del PS, que está dispuesto a romper con Socialismo Democrático en favor de la lista única?


Hay que ver cuánto de táctico y cuánto de real hay en eso. Pero no es una cosa descabellada pensar que la Democracia Cristiana depurada, que expulsó a un expresidente y otros se han ido a Amarillos o Demócratas, vaya en la lista.


El problema es que a los demócrata cristianos no les parece, no quieren juntarse con el Partido Comunista. Quieren volver a la política de la exclusión del PC, que superamos en 2009, cuando logramos que tres comunistas entraran al parlamento.


Desgraciadamente, hay en Chile sectores que siguen operando bajo criterios de la Guerra Fría, de la época de Kruschev. Ya no sé si esto del anticomunismo de la Democracia Cristiana forma parte de la ideología o la superstición.


– Pero más allá de lo que pueda pensar la DC. ¿Cree que Apruebo Dignidad pueda formar una coalición nueva con el PS?


Creo que una alianza con el PS es deseable y es viable. Contrariamente a lo que alguien podría pensar, el Partido Socialista no es mi adversario, mi adversario es la derecha.


Yo he estado contento con la posibilidad de que el PS abra un nuevo capítulo sobre su real eje histórico, porque digamos que el eje histórico nunca fue la relación con la DC, eso lo inventaron los dirigentes socialistas de este siglo. El eje histórico fue siempre lo que ocurrió en la época dorada de la izquierda, se expresaba en el PS y el PC juntos, eso fue el allendismo.


Que el Partido Socialista decida aliarse con nosotros, bienvenido. Yo me alegro, abre posibilidades para adelante que no podemos determinar ahora. Estamos hablando de un pacto electoral, pero para mí es un punto de inflexión que tiene un significado histórico.


– Pero en el PS siempre se justificaba la alianza de la DC bajo la frase de tener «vocación de mayoría», de buscar una transversalidad entre el centro y la izquierda que le de gobernabilidad al país. ¿Esto lo desecha finalmente?


Yo fui uno de los promotores de un acuerdo amplio contra la dictadura para desplazarla, porque no fue posible derrocarla. Seguimos otra vía y tuvimos que jugar con normas que son mucho peores que las de las elecciones de mayo. Estas eran normas que fijó Pinochet y lo ganamos.


Esa relación entre socialistas y demócrata cristianos, que yo impulsé, era una necesidad para el país. Era imposible gobernar Chile si no se producía esa alianza, fue un acto de responsabilidad histórica. Lo hicimos con dolor, porque la DC vetó al PC. Pero si no estábamos nosotros, la DC gobernaba con la derecha.


Entonces, yo veo así las cosas, la relación entre del Partido Socialista con el Partido Comunista y el Frente Amplio puede restablecer un eje de centro izquierda que sea muy influyente en el país.


– ¿Cómo ha visto el rol que ha estado jugando la expresidenta Bachelet?


Cuando ella volvió a Chile, yo puse un tweet celebrando su regreso, que era un aporte para los tiempos que venían. No obstante que yo fui crítico de su gobierno y no participé de él, creo que lo ha hecho muy bien, con gran altura, delicadeza y un pleno dominio del arte de la política.


– ¿Y ha cambiado su opinión de Camilo Escalona, pensando que era una figura con la que usted ha confrontado ideas?


Yo valoro mucho lo que está haciendo Camilo Escalona. Más allá de mis diferencias políticas, siempre he tenido respeto por él. Ahora que es un dirigente político ya maduro, hace muy bien. Tengo una buena mirada de su capacidad política.


– ¿Qué otras figuras del PS han llamado su atención en estos días?


Los diputados me entusiasman, porque son jóvenes. A algunos los conozco, como Juan Santana, Daniel Manouchehri, Daniel Melo, Daniela Cicardini, en fin, creo que es una camada muy interesante y muy potente, que está asomando la cabeza.


– ¿Cree que el PS debiera encabezar una eventual nueva coalición con Apruebo Dignidad?

No. Pienso más en una coalición entre iguales, donde uno de los liderazgos, como propuso Diego Ibáñez, sea el Partido Socialista.


– Si se formara una nueva coalición, hay varios exsocialistas entonces que volverían a estar alineados con el PS. ¿Hay críticas que persisten con el partido?


La principal distancia que siento con el PS, y que creo que siente mucha gente de Plataforma Socialista, tiene que ver con una falta de discusión política que sea continua, permanente y sistemática.


Lo segundo, es que hubo ciertas prácticas, ciertos métodos o ciertas formas de hacer política que se asentaron en el PS y que ni siquiera se han intentado erradicar.


«Hay una deuda pendiente»


– ¿Cómo debieran conmemorarse los 50 años del Golpe de Estado?


El gobierno tiene un rol, porque el que murió era Presidente de la República. Muchos otros que murieron fueron altos funcionarios del gobierno. Pero el rol principal lo tenemos nosotros, los ciudadanos.


En la familia y con algunos amigos hemos pensado qué hacemos. Cada uno activarse para hacer algo, proponer algo a la Junta de Vecinos, no sé.


– ¿Qué le pareció que la UDI reclamara por no haber sido invitados a esta conmemoración?


Yo he dicho que aquí ha habido debilidad con la derecha. Y como ha habido debilidad, la derecha se sube por el chorro. Eso es lo que pasa.


– ¿Qué sentimiento debiera primar en esta reflexión de los 50 años del Golpe de Estado?


Va a ser un momento para reflexionar lo que fue la Unidad Popular y el allendismo. Ese período fue lo que decía una vieja canción de la Guerra Civil Española que cantábamos en la universidad, en los años 60, que había que «dar vuelta la tortilla». Eso era lo que nosotros queríamos.


Los 50 años conmemoran un episodio de la historia de Chile donde se expusieron todas las diferencias. Y buscaron resolverse de una manera severa, dura, vehemente, pero democrática, que fue el gobierno del presidente Allende, que no llegó a puerto.


Esas diferencias, que estaban a flor de piel el 11 de septiembre de 1973… ¿Han desaparecido? Yo tengo la impresión que no. Algunas se habrán ensanchado, seguramente.


– ¿Cómo se incorpora a los más jóvenes a esta reflexión, pensando que varios de ellos incluso nacieron bastante después de la dictadura?


Los jóvenes no tienen por qué saberlo. Nosotros a veces parecemos unos lateros hablando del 11 de septiembre, los ministros y damos nombres.


Pero es una gran oportunidad de transmitirle y decirle a esos jóvenes que todas las sociedades se basan en conjugar diferencias sociales, culturales, política y económicas, que esas diferencias producen tensiones en una sociedad, y que la nuestra las sigue teniendo.


– ¿Hay que esperar algún gesto de las Fuerzas Armadas?


Acabo de leer que encontraron 89 cajas con huesos que estaban guardadas hace 20 años. En Chile hay un problema pendiente, que tiene que ver con lo más básico y esencial: El destino de miles de personas.


Todavía no se sabe qué pasó con ellos, y las familias siguen legítimamente aspirando a que se sepa, para dar un cierre espiritual que les otorgue tranquilidad, aunque les produzca un momento de dolor.


Hay deudas que están pendientes, y esa es una de las más importantes. Las Fuerzas Armadas determinarán si tienen algo que decir sobre estas materias.

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