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La municipalización de la Constituyente

Por Axel Callis.



Parto de la base que tendremos elecciones de constituyentes en octubre de 2020, por alguna de las dos fórmulas en juego: Convención mixta o Convención constituyente. Hecho este punto, la pregunta es: ¿cómo será el proceso electoral para la elección de constituyes, si todo se realizará en medio de otras tres elecciones? A saber: gobernadores regionales, alcaldes y concejales, con unas primarias para alcaldes y gobernadores en la mitad del proceso. Todo el paquete anterior, de municipales, regionales y constituyentes, en eventos simultáneos y de naturalezas absolutamente disímiles.


¿Cómo cohabitarán todos estos procesos eleccionarios? ¿Cuál de ellos le importará más a la opinión pública?


Como se decía en el pasado, la “contradicción vital” en materia electoral del próximo evento de octubre de 2020 será entre aquellos que tienen los votos en el territorio (postulantes a alcaldes y concejales) versus aquellos que no tienen nada (postulantes a las convenciones), y en este escenario no tengo duda alguna que serán los candidatos a alcaldes (hoy al alza) los que invitarán a sus reuniones de campañas, a esas decenas de aspirantes a constituyentes que andarán deambulando en los enormes territorios, como son los distritos actuales, golpeando puertas para ser conocidos y votados. Para ellos y ellas no será fácil competir.  Algo parecido se observa en las elecciones a Cores, cuando mencionan en un acto a uno a estos candidatos, donde la gente se sigue preguntando ¿y quiénes son?


La “impúdica” política


Cuando haya comenzado la franja electoral del Apruebo versus el Rechazo (antes Sí vs. No) y, en medio del ambiente preeleccionario del plebiscito, todos, absolutamente todos los partidos estarán negociando los pactos electorales para concejales y las comunas donde se harán las primarias para alcalde. Es más, durante marzo se deberán tener determinadas todas las candidaturas para gobernadores regionales que requieran disputar las primarias de junio. En otras palabras, los cargos (esos que duran en el tiempo y que dan poder territorial efectivo) estarán en el centro de las preocupaciones más básicas de los partidos.

De esta forma, cuando se cumpla la primera semana de abril, el primer plazo de inscripción para primarias de junio y pactos de concejales, ya sabremos cómo y quiénes se asociaran para el ciclo electoral municipal y regional.


Por esta razón es que, evidentemente, los candidatos a alcalde y a gobernadores regionales serán los “guaripolas” del plebiscito de abril, aprovechando esta plataforma de aglutinamiento político no solo para darse a conocer más, sino también para aprovechar la ola participativa que se percibe, pues al otro día de terminado este plebiscito y con los resultados en la mano, todas y todos estarán en campaña, desplegados en las comunas y regiones que los pactos hayan determinado.


El caos por existir


Miles serán los candidatos para octubre. Evidentemente aquellos o aquellas “ex algo” serán los que tengan la primera chance de existir en la elección a delegados constituyentes, pues en un mar de candidatas y candidatos será muy complejo ocupar un espacio en la mente de los electores.


¿De cuánto estamos hablamos? Si para el 2016 había más de 12 mil candidatos a concejales (para 2.240 cupos aproximadamente) y cerca de 1.200 a alcaldes (para 345 municipios), no es absurdo pensar que para constituyentes habrá al menos 2 mil candidatos en total, tomando como referencia que el 2017 los y las aspirantes diputados y diputadas fueron alrededor de 960 para 155 escaños. Pues bien, ahora, si consideramos la posibilidad de listas de independientes con un 0,4% de firmas patrocinantes con tope de 1,5% para la lista que habilita en cada distrito, siendo mesurados, tendremos al menos otras mil candidaturas más del mundo independiente. Sin contar aún el puñado de pesos pesados que disputarán las gobernaciones regionales, que serán pocos numéricamente, pero relevantes en términos mediáticos. Así, será muy importante la elección de constituyentes, pero las luchas por las regiones tendrán un sabor prepresidencial que los medios no dejarán pasar.


A río revuelto


Si hay voto obligatorio, la ganancia de los que ya son alcaldes o concejales será evidente, pues competir contra incumbentes en este tipo de elecciones es más complejo para los retadores: los que ocupan los cargos tienden a obtener mejores resultados, dado su mejor nivel de conocimiento. Y, en este contexto, navegar para la mayoría de los postulantes a constituyentes en distritos grandes y en medio de elecciones locales, será bastante complejo, puesto que deberán buscar sus votos rompiendo esa lógica electoral local que estará en el aire, sin financiamiento (los proyectos de ley aún no dicen nada al respecto) y con grados de conocimientos relativamente bajos, si son debutantes.


Dado lo anterior, la constituyente será el paraíso de los “ex” (exalcaldes, exministros, exintendentes, exdiputados, "ex" todo) y estos se encuentran masivamente en los partidos históricos que competirán a la Convención.


En otras palabras, la única forma que tendrán los independientes de competir, será asociándose a más no poder en pactos con “causas” o lemas que sean muy valorados por la opinión pública. Solo así tendrán un poco más de probabilidades de obtener algún delegado o delegada para la convención, salvo que recurran a esos rostros que la televisión o el deporte hayan dejado en el camino. La fragmentación de los independientes siempre beneficiará más a los partidos, especialmente a las coaliciones de derecha.


Finalmente, en el contexto electoral local y no obstante la valoración enorme que pueda haber para el proceso constituyente, como la gran oportunidad histórica de tener una Constitución legitimada por todos y todas, las elecciones se ganan en los territorios (no obstante todas esas películas y documentales de big data), visitando pueblos y barrios, donde la gran ventaja la llevan aquellos que ya han competido. Y no cabe duda que, en tal contexto, serán los cientos de aspirantes a constituyentes los que se pondrán detrás del candidato a alcalde y a gobernador, sobre todo a la hora de sacarse la foto para sus redes sociales. No hay otra.

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