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Plataforma Socialista condena la violencia en Wallmapu

Con extrema preocupación y dolor tomamos conocimiento de los hechos de violencia política ocurridos este pasado viernes 9 de julio, en el fundo Santa Ana de la forestal Mininco, Carahue, donde fue abatido el joven weychafe Pablo Marchant y resultaron heridos de bala otro joven mapuche y también un obrero forestal, quien hoy se encuentra hospitalizado luchando por su vida. Antes que todo, solidarizamos con sus familias y comunidades, y repudiamos con energía la situación de extrema violencia que hoy se vive en la región de la Araucanía y otros territorios del Wallmapu.


Esta dolorosa situación ocurre en territorios ocupados por una de las principales forestales que plagan el territorio mapuche, involucrando a luchadores y luchadoras por la causa mapuche, a trabajadores y trabajadoras que son parte de la clase obrera chilena, y a agentes del Estado actuando bajo órdenes del actual gobierno. Esto no es un conflicto con el pueblo mapuche, como se ha planteado en muchos medios de prensa, sino un hito más de dolor y sufrimiento que afecta a todas y todos quienes vivimos en este país.


Estos hechos de violencia ocurren en el contexto del importante proceso constituyente, fruto de una revuelta popular nacional de una mayoría de la población que, con voz, cuerpo y luego voto, rechaza la centenaria injusticia y el abuso de las élites. En dicho proceso, que nos permite por vez primera soñar con una sociedad más igualitaria, justa y digna, ha sido fundamental la lucha del pueblo nación mapuche por su reconocimiento como nación, la reparación histórica y la devolución de sus tierras. Hoy, en todo el país las banderas mapuche que levantamos todas, todos y todes en nuestras marchas muestran que esta causa y la movilización por la dignidad y justicia social en Chile son parte de una misma lucha y compromiso de futuro.


Resulta más grave aún, cuando tenemos en cuenta que este acto de violencia ocurre en el contexto de instalación del proceso constituyente que, por primera vez, es fruto de una elección democrática con paridad de los géneros y representación de los pueblos indígenas. Es más, se trata de violencia propiciada por las fuerzas policiales en defensa una propiedad forestal privada, mostrando que, en nuestro país, las fuerzas del orden público han sido puestas al servicio y defensa de la propiedad de unos pocos. Una vez más somos testigo de los extremos a los que puede llegar el neoliberalismo posdictatorial.


Denunciamos, asimismo, el actuar de Carabineros de Chile. Las noticias surgidas en las últimas horas muestran las contradicciones de sus versiones acerca de su actuación y reconocen que Pablo Marchant fue eventualmente ejecutado a una corta distancia, curiosamente por agentes policiales que no portaban sus cámaras Go Pro. Esto muestra, nuevamente, la creciente autonomía política y militar de Carabineros de Chile, que se suma a acciones previas como la operación Huracán y el asesinato de Camilo Catrillanca. Agrava esta situación la absoluta y total ineficiencia del gobierno de Sebastián Piñera para someter a este cuerpo policial al control civil, al tiempo que levanta una política permanente de militarizar el conflicto, como única solución para resolver las legítimas demandas de un pueblo que busca la restitución de sus territorios y derechos ancestrales. Es esta práctica de constituir un verdadero estado de guerra en los territorios de la Araucanía el que también arrastra a inocentes trabajadores forestales y a otras y otros que son igualmente víctimas de políticas que reproducen lógicas coloniales.


Hoy, en un momento en que las chilenas y chilenos nos atrevemos a soñar con nuevos futuros, estos actos de violencia desatada por parte de agentes estatales significan una nueva agresión erosiva para con el desarrollo pacífico no solo de la Convención Constituyente, sino también de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias que probablemente van a derrotar nuevamente a la derecha empresarial y política. Desde el dolor por Pablo Marchant y su familia ,por los heridos y sus familias, llamamos a todas y todos queremos construir un nuevo país más justo y solidario a rechazar con fuerza y convicción, con humanismo socialista y solidario, a mantenernos activos y movilizados en todos nuestros territorios.


Por un Chile donde nunca más haya jóvenes, trabajadoras, trabajadores muertos y heridos a causa de las acciones represivas estatales.

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